sábado, 26 de enero de 2008

En España hubo antimasonería antes de existir la masonería

El historiador participa hoy en el Aula de Cultura de El Norte con una conferencia sobre el mito y la realidad de esta organización.
Es la gran autoridad sobre masonería en España desde que presentara su tesis doctoral en 1972.

Ferrer Benimeli (Huesca, 1934) dirige el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española, con sede en Zaragoza.
El historiador se sustrae de formar parte de logia alguna por «conocer demasiado la organización».-

¿Por qué acompaña el oscurantismo a la masonería?
-Más que oscurantismo, es la ignorancia. Se da el caso curioso de que en España había antimasonería antes que masonería. Es una organización conocida en todos los países, por ejemplo EE. UU. ha tenido 16 presidentes masones, en Inglaterra siempre es un miembro de la familia real el que está al frente de ella, en muchos sitios representa un honor pertenecer a ella pero en otros, todo lo contrario. Esto nos lleva a un recorrido histórico que lo explique.-

¿Por qué ese rechazo en España?
-Se remonta al siglo XVIII y está vinculado con la primera condena pontificia de la masonería, en 1738. Por iniciativa del Papa, el inquisidor general prohíbe esta asociación. El cómo y por qué de esta actitud del Papa es otra investigación. Se complica en el XIX cuando algunas masonerías del área latina tienen un tinte anticlerical, librepensador o republicano, que en España llevará a una lucha fuerte entre el sector de la Iglesia y el anticlerical.-

¿La Iglesia no toleraba otro pensamiento que el teológico?
-Los primeros que condenan la masonería en Europa, en 1735 (hay que recordar que fue fundada en 1717) son las autoridades protestantes de Amsterdam y La Haya, en 1737, las de Ginebra y Berna, el Papa la condena en 1738, en 1740 el sultán de Constantinopla. Estamos ante autoridades protestantes, católicas y musulmanas.

No se puede argumentar con una motivación religiosa. La condena en el siglo XVIII es de carácter político porque el derecho romano en vigor no permitía ninguna asociación que funcionara al margen de la autoridad del Estado, es decir del Rey. Y esta es una organización que se crea marginalmente y lleva a la sospecha. -

¿Comulgan con las ideas de la Ilustración?
-En cierto sentido la masonería nace tras las guerras de religión a comienzos del XVIII y estamos en plena Ilustración, con ideas de pacifismo, tolerancia, libertad, igualdad, que cuajarán después. Las guerras de religión les lleva a pensar que los hombres pueden reunir por encima de la situación social, de la religión o la militancia política. Por eso en las logias está prohibido hablar de religión y política.
Ellos quieren reunirse en un ambiente de fraternidad. Fue una visión adelantada que les trajo persecuciones.-

¿Es un planteamiento utópico?
-Sí. Frente a los masones operativos que querían construir la catedral de piedra como forma de culto a Dios, -masón significa albañil, picapedrero-, los masones especulativos pretenden construir la catedral de la fraternidad del Universo y creo que cada vez estamos más lejos de esa meta. En Europa las guerras de religión tuvieron lugar en el siglo XVII y hoy las vemos en Oriente.-

¿Ha habido muchos políticos españoles masones?
-Es un fenómeno llamativo, es el único país en el que habiendo existido sólo unos 70 años -de 1868 hasta 1936-, haya habido 10 jefes de gobierno masones, cuando en EE. UU. los 17 presidentes masones de dan en 200 años.

También lo es quién son esos jefes de gobierno empezando por el General Prim, Sagasta, Ruiz Zorrilla, Moret... todos ellos son personas vinculadas a la Revolución de 1868 y a la I República. El resto de los jefes, Martínez Barrio, Lerroux, Samper, etc. están en la II República.

Los diez jefes de gobierno plantean interrogantes como si son ellos los que acuden a la masonería o ésta les llama a ellos, qué importancia en su vida política ejerció la masonería.
De los diez sólo Martínez Barrio fue consecuente con la masonería.-

¿Tenían sensación de pertenencia a una elite?
-Hay una conciencia de elite en algunos de los que entran. En España nunca ha sido un centro de poder ni ha tenido fuerza. De 45 millones de habitantes no llegan a 3.000 masones.