miércoles, 24 de octubre de 2007

Declaración de Principios del GOFA

La Francmasoneria, Institución esencialmente humana, no es ni puede ser ajena a ninguno de los problemas fundamentales que deciden el progreso de los hombres y de los pueblos, en su constante marcha al porvenir.
Vive en el seno de las sociedades su vida activa, trabajando sin descanso para el logro de sus fines, que se traducen en una más armónica estructuración de la vida sobre bases de amor y de justicia social.
Viene actuando para ello, desde el fondo de los, tiempos, como el tenso resorte que acelera la evolución, teniendo en cada etapa de la historia una finalidad determinada de acuerdo con las necesidades y aspiraciones del ambiente.
Absolutamente adogmática, representa y encarna a las fuerzas dinámicas, frente a las tendencias estáticas.
No tiene por objeto conservar. Sabe que la inmutabilidad no es la ley de la vida social.Obtenido un propósito, realizado un programa, agrandado el acervo cultural con una conquista, presta de inmediato oídos al clamor de nuevas exigencias, manteniéndose así en la vanguardia de todas las reivindicaciones sociales.
Flecha de un anhelo proyectado al porvenir, sus esfuerzos del pasado son los progresos que gozamos en el presente; procura por todos los medios lícitos a su alcance dignificar al hombre, capacitándolo, por un desarrollo superior de la conciencia, para el mejor y más amplio uso de sus derechos y libertades.
Ni partido político, ni credo religioso, tiene para todos el más total respeto en cuanto representan ideologías y traducen afanes y aspiraciones colectivas; pero condena la intolerancia, abomina el fanatismo y declara su repudio por los regímenes de fuerza y de violencia como contrarios a la, razón y denigrantes para la especie.
Reconoce en la fraternidad la condición primordial del género humano; es substantivamente pacifista, considera a la guerra como un crimen horrendo y se esfuerza con todo su poder para suprimirla como a una de las más lamentables calamidades que afligen a los pueblos.
Recomienda a sus adeptos la propaganda por el ejemplo, la palabra y el escrito, con la reserva de que guarden los secretos establecidos, y les enseña que son sus deberes fundamentales: ilustrarse, ayudarse, protegerse entre sí y defender al hermano contra la injusticia, aun con peligro de la propia vida.
Considera el trabajo como un deber esencial del hombre, .9 como tal le dignifica y le honra, sin establecer distingos ni categorías; pero considera también el descanso como un derecho .y se esfuerza para que la vejez, la invalidez, la infancia y la maternidad gocen los beneficios del amparo colectivo a que son acreedores.
La Francmasonería posee signos y emblemas cuya alta significación simbólica no puede ser revelada sino por la iniciación. Estos signos y emblemas presiden en formas determinadas los trabajos de los masones y les permiten reconocerse y ayudarse en toda la superficie de la tierra.
En el seno de las reuniones masónicas todos los miembros de la Institución están colocados en el mismo nivel de igualdad, no existiendo entre ellos otra distinción que las que establecen las jerarquías de la Orden.