miércoles, 20 de febrero de 2008

LA VIGENCIA DE LA MASONERÍA

El tema que abordare en este artículo es acerca de la VIGENCIA ACTUAL DE LA MASONERÍA.Esta pregunta es ya recurrente cuando los masones nos presentamos ante el público, junto con la otra cuestión Mujer-Masonería. Y es lógico que surja esta inquietud en una sociedad donde el desenfrenado consumo de lo nuevo, donde los anuncios te dicen que te están ofreciendo, hoy, ya, la tecnología del futuro con eslóganes tan sugestivos como “¡¡¡No espere 25 años para disfrutar de tal o cual maravilla, nosotros ya se la podemos servir!!!”, te deja corolariamente perplejo ante lo antiguo, sencillamente porque ya no se usa, porque no sirve, porque está anticuado. Y es que los masones tenemos mucho polvo de catacumbas, muchas telarañas encima…. Como las buenas botellas de buen vino en una silente bodega. ¡Que preocupante será el día en que la sociedad no sepa apreciar el buen caldo y sacie su sed con la “cola” del siempre mañana, que seguramente seguirá siendo la misma, pero más aerodinámica, más ergonómica!Si el futuro no es la modulación del pasado sólo será la repetición del pasado. La amnesia nunca es aconsejable y se paga con sufrimiento. Ahí reside la importancia de la historiografía, de su fidelidad con los hechos y de la correcta interpretación de los mismos. El historiador es una pieza clave en el proceso civilizador.Pero no teman que no estoy preparando el círculo para salirme por la tangente. La pregunta es lícita y voy a tratar de responder con la mayor honradez de la que soy capaz.Evidentemente, solo voy a intentar hacer un sucinto acercamiento a la cuestión desde la óptica del estilo de Masonería que he practicado en la Gran Logia Simbólica Española.LA MASONERÍA ES ACTUAL PORQUE LA ARQUITECTURA ONTOLÓGICA DEL SER HUMANO HA SIDO, ES Y SEGUIRÁ SIENDO SIEMPRE LA MISMA.Si, como decía el profesor Ureña en una magistral conferencia a la cual tuve la satisfacción de asistir, Krause mantenía que la ocupación de la Masonería es atender a lo que es común a todos los seres humanos en cuanto que puro y completo humano, me voy a permitir ahondar en esta línea de razonamiento.Si bien es difícil definir lo esencial del ser humano en una sola frase, podemos señalar como uno de los fundamentos de su existencia el pensar. El pensar es, esencialmente, pensar que se piensa a si mismo. En la libertad que nos viene dada por esta estructura del pensar radican las conquistas que el hombre puede llevar a cabo en distintas esferas. En el terreno ético y personal, la posibilidad de que podamos adueñarnos de nuestros propios valores y de asir el destino individual se asienta también en el comprender el a priori de los modelos en los que se basa la misma comprensión. Asimismo, dentro de la esfera política y social, el desarrollo de una ética y de unos criterios propios son los verdaderos cimientos de una democracia y de una sociedad participativa. Nuestra democracia, especialmente, necesita individuos capaces de obligar a la clase política, mediante una crítica sólida, a volver la mirada hacia la realidad e intereses genuinos de la sociedad. Éste es un trabajo que sólo puede ser el fruto de un pensamiento crítico, verdaderamente comprometido con lo humano y con la contundencia suficiente como para crear hábitos y tradición.La Masonería apuesta, pues, por una sociedad de individuos capaces de hacerse a sí mismos y de apropiarse de sus valores éticos y morales. Todo su método se fundamenta en la provocación de este encuentro con uno mismo, con su ser, que debe necesariamente expresarse en términos de libertad y de autodeterminación. Pero para el masón, estas conquistas personales no son un hecho mientras no queden refrendadas por una inserción responsable en el seno de la sociedad, lo que le lleva a intentar conocer el mundo que le rodea.Los talleres masónicos suelen ser foros de debates que ponen a prueba el grado de validez de las ideas de cada uno, su capacidad para defenderlas, mejorarlas y ejercer la tolerancia como cualidad indispensable para la convivencia.Cuanto más compleja es la sociedad más necesario se hace este ejercicio, más profundo debe ser el análisis ético de las nuevas circunstancias que los acontecimientos van conformando porque estos son cada vez más profusos e interrelacionados, es decir, más complejos y más co-implicados. O el individuo se capacita en la construcción de su propia ética y de su propia interpretación del mundo para tomar sus propias decisiones, o tendrá que utilizar la ética de otros y la interpretación de otros. Serán otros los que te piensen.En este sentido, pues, la Masonería, sigue teniendo constitutivamente la misma validez que siempre ha tenido, aunque haya que limpiar la bodega… con mucho cuidado de no remover demasiado las madres.LA MASONERÍA ES MÁS NECESARIA QUE NUNCA PORQUE LOS RETOS QUE TIENE ANTE SÍ LA HUMANIDAD NO TIENEN PARANGÓN CON SITUACIONES ANTERIORES Y POR LO TANTO EL DEBATE ÉTICO TIENE QUE REPLANTEARSE MÁS QUE NUNCA EN TÉRMINOS DE UNIVERSALIDAD.Pienso que el mundo de nuestros días viene determinado por cuatro líneas de acontecimientos que interactúan entre sí, y que se desarrollan con una gran autonomía respecto de las voluntades políticas o de los intereses generales. Son como grandes jinetes cuya figura aún anda definiéndose entre apocalíptica o caballeresca. Me refiero al crecimiento demográfico, el deterioro ecológico, el vertiginoso desarrollo tecnológico y la globalización. El régimen de cambios sociales, de mentalidades, de hábitos, de gustos y formas de vida, es tan vertiginoso que en pocas décadas tendremos instalada sobre la faz de la tierra una civilización que tendrá muy pocos parecidos con lo que hoy conocemos.Y, sin embargo, el humano del mañana tendrá la misma estructura ontológica que el de hoy, y todo lo que será mañana se encuentra contenido en las posibilidades que hoy ya tiene ante sí. Todo dependerá de su sabiduría para escoger aquellas posibilidades que lo conduzcan a una vida con mayores oportunidades para la felicidad y menores tasas de sufrimiento. Para ello deberá centrar su desarrollo, como individuo y como grupo, en tres habilidades humanas, y en ellas radican nuestras propuestas de trabajo:1) una creatividad que permita emprender el desarrollo integral y sostenible de los pueblos, DE TODOS LOS PUEBLOS.2) una capacidad negociadora y mediadora que permita alcanzar acuerdos hacia nuevos sistemas éticos de aceptación universal y3) una solidaridad inquebrantable con la vida.Creo que si sabemos sobreizarnos sobre estas potencialidades humanas conseguiremos transfigurar a nuestros jinetes apocalípticos en buenos aurígas que tiren del carro del progreso.Para el masón, estas propuestas no son más que a extensión de su propio método de trabajo y de los valores sobre los que se asienta: solidaridad, trabajo, libertad para construirse.Este modelo de convivencia que es una Logia constituida en CENTRO DE UNION nos puede servir de inspiración para orientar la construcción de una sociedad que, protegiendo el florecimiento y respeto de las diferencias garantice que ninguna de ellas se erija en predominante y se adjudique privilegios. En definitiva estoy hablando de una sociedad LAICA entendiendo la laicidad, no como una práctica anticlerical (con la que desgraciadamente se confunde a menudo) sino como una definición normativa de alcance universal donde todo aquello que sea constitutivamente valido el ser humano, incluido el cultivo del sentimiento religioso, cada uno en su forma y medida, sea respetado e incluso protegido.En un mundo que corre hacia una globalización brutal, donde la multiculturalidad será probablemente uno de los factores que más transforme el tono de nuestra vida cotidiana, pienso que la capacidad mediadora que subyace en el método masónico cobra una especial vigencia que no podemos permitirnos desdeñar en un escenario tan explosivo donde las placas civilizacionales norte-sur (por emplear la terminología de Huntington) se encuentran en plena actividad.Si la masonería pretende mantener su vocación mundialista es evidente que tendrá que seguir trabajando en pos de la instauración de valores transculturales que todos los protagonistas puedan aceptar de partida, y esto deberá pasar obligatoriamente por un ejercicio de mediación cultural que lleve implícito la revisión de nuestras creencias más profundas y de nuestros apriorismos más ocultos.

Ascensión Tejerina
Ex Gran Maestra
Gran Logia Simbólica Española

Mesa Redonda en Tocina - Ley de Memoria Historica


A lo largo de su historia, la Masonería ha sido víctima de numerosos atropellos por parte de Gobiernos totalitarios. Estos atropellos han ido desde la simple prohibición de reunirse, pasando por las penas de prisión y llegando hasta la pena de muerte (por el simple hecho de ser Masón).El 23 de febrero de 1940, - apenas un año después del final de la guerra civil -, el consejo de ministros que presidía el general franco aprobó una ley de represión de la masonería y el comunismo. Esta Ley en su artículo N° 12 establece la creación y composición del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo. Las penas iban desde la incautación de bienes hasta la reclusión mayor. Los masones, aparte de las sanciones económicas, quedaban automáticamente separados de cualquier empleo o cargo de carácter público.A veces me han preguntado porque Franco odiaba tanto a la Masonería y la verdad es que lo que más trabajo cuesta comprender es cómo, en pleno siglo XX, cuando Occidente llevaba ya tres siglos avanzando en el desarrollo de las libertades políticas, religiosas, de prensa, etc., España cayera en un proceso de retrogradación que agravó aún más el retraso económico y social respecto de sus vecinos. La receta de Franco no es ni siquiera original: 1º) Hay que evitar que la gente pueda comparar y pensar con otros: para ello, aislemos culturalmente a España del resto del mundo. 2º) Hay que vigilar para detectar inmediatamente cualquier brote libertario: para ello, instalemos un régimen policial que meta el miedo en el cuerpo a la gente. 3º) Hay que controlar sus conciencias: para ello, pactemos con la Iglesia. 4º) Hay que buscar un enemigo de España al que podamos satanizar porque, si algo va mal, él tendrá la culpa: y ¿para qué vamos a inventar? recurramos a los clásicos chivos expiatorios: los judíos y los masones y agreguémosles a los comunistas que tampoco nos gustan. El rumor está siempre ahí, dispuesto a convertirse en argumento complotista. Crece con la ignorancia, la ingenuidad, el morbo y el miedo.Si a esta necesidad estratégica de fabricar un enemigo de España tenemos en cuenta que la Masonería era conocida en toda Europa por su progresismo y su defensa de los valores de Libertad, Igualdad, Fraternidad y Tolerancia, es fácil darse cuenta entonces de su incompatibilidad con los planes dictatoriales de Franco.Pero resulta difícil comprender la persistente campaña antimasónica de Franco que dirigió personalmente - escribiendo incluso un libro que firmó con un seudónimo - y que mantuvo hasta su último discurso público, si, además de sus fines estratégicos no viéramos en esta conducta una enfermiza obsesión y propósito destructor cuyas raíces hubiera que buscarlas en estratos más profundos de su personalidad.En España los masones llevamos 27 años intentando explicar al ciudadano español quienes somos, a que nos dedicamos, cuáles son nuestros valores y como procuramos participar en la construcción de esta sociedad en la que todos vivimos. El equívoco sembrado durante los más de 40 años de campaña antimasónica ha dejado tal secuela en el subconsciente colectivo que nos resulta muy difícil desarrollar nuestro trabajo con normalidad. Invertimos más tiempo en deshacer las falsas ideas que en explicar lo que somos, nuestros métodos de trabajo y nuestros fines. ¡La calumnia es muy pegajosa! Y a las prueba me remito, de todos son conocidos cierto medio de comunicación y ciertos individuos que se llaman periodistas que siguen alimentando el mito del contubernio, de tal manera que, cuando algún político no les cae bien lo “tachan” de masón.Pero también debo decir que en esta situación, los principales responsables son las instancias del Estado. La masonería ha sido la institución más sañudamente perseguida, represaliada, difamada con falsedad demostrada y por motivos políticos, y sin embargo, es el único colectivo, que hasta el día de hoy, no ha recibido una reparación expresa por parte del Estado que es de donde partieron estos actos injustos y despiadados. Es como si temieran que fueran a ofender, al hacer justicia, a alguna parte del pueblo español que aún sigue intoxicado con las mentiras que se contaron de nosotros. Somos muchos los que deseamos que esta situación se subsane porque mientras no suceda siempre habrá personas que piensen que se tuvo razón en la persecución. Alguien tenía que restituir el honor de aquellos que fueron perseguidos, expropiados, exiliados, fusilados por sus ideas de libertad, y esto es lo que ha venido a subsanar la Ley de la Memoria Histórica.Las logias masónicas han sido siempre espacios de reflexión y de debate ético. Este, evidentemente, se sitúa previamente a la adopción de la opción política. Lo característico de la Masonería es que este debate se construye desde las diferencias de posicionamientos previos debido a la diversidad convocada. En mayor o menor proporción, la mayoría de las siglas políticas se hallaban presentes en las logias. Es un hecho comprobado ya históricamente – véase el trabajo de la historiadora Gómez Molleda – que los diputados masones siguieron siempre las consignas de sus partidos y nunca tal o cual inclinación ideológica que hubiera podido destacar en los debates de logia. El hecho de que tantos políticos se hubieran interesado por el marco de trabajo propuesto por la Masonería no deja de ser una demostración de que nuestro método funciona como estimulador y entrenador de la reflexión filosófica y la preocupación por la construcción de una sociedad libre, justa e igualitaria.La verdadera razón de ser del masón, su progresismo, su humanismo, el cultivo del amor fraternal, su filantropía, todo eso era lo que menos importaba al régimen franquista para la consecución de sus objetivos que en este caso era la búsqueda de una justificación legal y moral para suprimir a cualquier persona riesgosa o simplemente molesta. Ya teníamos al enemigo público número uno, lo ponemos fuera de la ley creando una ley ex profeso. Luego le pedimos a la Iglesia que nos lo satanice y con ello tenemos la justificación moral para perseguirlo. Ahora solo queda acusar de masón a todo enemigo político porque es más justificable eliminar al malo que al oponente político. Franco era un experto en temas masónicos y cuesta trabajo creer que no conociera el número de masones que existía en España (de 5 a 8.000). ¿Cómo es posible que se abrieran más de 70.000 expedientes por delito de pertenencia a la Masonería?Para la mente cuartelaría de Franco pensar dificulta el cumplimiento del deber que te viene dictado de arriba. Había que arrasar, extirpar toda posibilidad de que la palabra y el pensamiento pudieran producir ideas de libertad, crear opciones políticas, levantar muros de crítica, sobre todo porque ¡eran tantas las atrocidades que podían ser denunciadas! Pero todo esto la historia ya lo ha contado y el caso de la dictadura franquista es uno entre tantos otros…PERO, ¿QUÉ COSA ES LA MASONERÍA?Seguramente, algunos de ustedes se estarán preguntando, dada la confusión creada alrededor del asunto: ¿Y qué es realmente la Masonería, para qué sirve, cómo logran sus objetivos, y un largo etcétera? No cabe aquí una explicación detallada porque la Masonería es un fenómeno social muy complejo con más de tres siglos de antigüedad. Asi es que me voy a contentar con hacer un muy somerísimo bosquejo y dejaré los detalles para el turno de palabras con lo que podremos atender más específicamente a las dudas.La francmasonería, heredera de la sabiduría de los antiguos gremios medievales de los constructores de catedrales, desarrolla en 1717 un particular modo de sociabilidad que permitiera superar en su seno los graves problemas de comunicación entre los distintos estamentos sociales y las diferentes religiones.De su etapa operativa estos constructores habían aprendido, en sus continuos viajes por toda Europa, que la naturaleza humana y sus capacidades y habilidades para participar en una obra común eran semejantes en todas partes.La Masonería es una Sociedad Fraternal Iniciática que ofrece a sus miembros unos ritos y símbolos, por una parte y un espacio y una atmósfera de trabajo, por otra, que permiten abordar adecuadamente el mejoramiento moral del ser humano, dentro de su medio social, basándose en TRES principios fundamentales: el de LIBERTAD, el de IGUALDAD, y el de FRATERNIDAD. Para la masonería, el Ser Humano es dueño y señor de sus pensamientos y actos. El Masón es, y tiene que ser, esencialmente LIBRE.No cabe duda, pues, que el propósito de la Masonería es la consecución de una humanidad feliz en términos espirituales y materiales. Pero al mismo tiempo es consciente de que ninguna sociedad puede alcanzar la felicidad si no está construida para que quepan todos sus individuos y que estos puedan encontrar en ella las posibilidades para su desarrollo. Si no sabemos cuales son las determinaciones íntimas de la naturaleza humana, cuales son sus requisitos para ser feliz, si no sabemos que quiere decir “desarrollo”, difícilmente podremos diseñar la sociedad ideal. Por eso la estrategia que emplea la Masonería para alcanzar su objetivo es centrar su atención en el conocimiento de la arquitectura íntima del ser humano, manteniendo este en un primer plano sin perder de vista el fondo del cuadro, es decir , la sociedad y tras ella la Naturaleza. En el conflicto individuo/sociedad radican los principales problemas que el ser humano ha venido arrastrando a lo largo de su historia. El Hombre es un producto social y la sociedad es una colección de Hombres. Esta co-implicación, esta ambigüedad, que se manifiesta existencialmente, es la que intenta resolver el método Masónico con el bagaje de su tradición.Atendiendo pues a este propósito, voy a intentar ahora una aproximación a la Masonería describiéndola como un filosofar, un método y un compromiso.Primero: UN FILOSOFAR.Si, como decía Krause, la ocupación de la Masonería es atender a lo que es común a todos los seres humanos en cuanto que puro y completo Hombre, yo me voy a permitir ahondar en esta línea de razonamiento.Si bien es difícil definir lo esencial del ser humano en una sola frase, podemos señalar como uno de los fundamentos de su existencia el pensar. Como decía Husserl, el pensar es, esencialmente, pensar que se piensa a sí mismo. En la libertad que nos viene dada por esta estructura del pensar radican las conquistas que el hombre puede llevar a cabo en distintas esferas. En el terreno ético y personal, esta característica nos da la posibilidad de adueñarnos de nuestros propios valores y de asir el destino. Asimismo, dentro de la esfera política y social, el desarrollo de una ética y de unos criterios propios son los verdaderos cimientos de una democracia y de una sociedad participativa. Nuestra democracia, especialmente, necesita individuos capaces de obligar a la clase política, mediante una crítica sólida, a volver la mirada hacia la realidad e intereses genuinos de la sociedad. Éste es un trabajo que sólo puede ser el fruto de un pensamiento crítico, verdaderamente comprometido con lo humano y con la contundencia suficiente como para crear hábitos y tradición.La Masonería apuesta, pues, por una sociedad de individuos capaces de hacerse a sí mismos y de apropiarse de sus valores éticos y morales.Los talleres masónicos suelen ser foros de debates de carácter ético-filosóficos, que ponen a prueba el grado de validez de las ideas de cada uno, su capacidad para defenderlas, mejorarlas y ejercer la tolerancia como cualidad indispensable para la convivencia.Segundo: EL MÉTODO.Es un método en cuanto que se proponen unas pautas que si son practicadas tal como el propio método lo especifica conducirá al individuo, en un alarde de LIBERTAD, a la toma de posesión de sí mismo. Este método es lo que convierte a la Masonería en una TRADICIÓN INICIÁTICA. Estas pautas son, fundamentalmente, unos ritos, unas disciplinas de conducta y, sobre todo, un lenguaje propio y específico para pensar adecuadamente acerca de nuestra esencia y de nuestro ser, y que recogen la experiencia acumulada a lo largo de la historia en la tarea específica de devenir HOMBRE, con mayúsculas.Tercero: UN COMPROMISO.Compromiso por cuanto que la masonería no es un simple laboratorio de especulación, si no que la transformación que se opera en el individuo desemboca en una asunción de responsabilidad primero consigo mismo y después con el mundo. Este compromiso se concreta en tres finalidades que podríamos llamar: la finalidad constructiva, la finalidad educativa y la finalidad ética.1.- Finalidad constructiva:Es característico que cualquier actividad profesional desarrolle un argot que le es propio y con el cual puede abordar su trabajo con la precisión y matización que este requiere y que el simple repertorio léxico común no permite. También es característico que este vocabulario profesional lo utilice para interpretar y expresar otros ámbitos de la vida estableciendo analogías y metáforas entre un universo semántico y otro. Esto es lo que le ocurre al masón cuando inscribe toda su panoplia de principios, valores, métodos y fines en lo que podríamos llamar LA METÁFORA DE LA CONSTRUCCIÓN.Así, para el masón, la vida es una construcción en un escenario en el que asume un doble trabajo edificativo: por una parte, una construcción interna, por otra parte, una construcción externa.Para el trabajo de construcción interna parte de un principio fundamental de la tradición gremial: LO QUE TU HACES, TE HACE, que viene a completar el otro principio de la tradición iniciática: CONOCETE A TI MISMO. De estos dos principios se deriva toda una declaración ontológica que podríamos resumir así: PROGRESA-CONOCIÉNDOTE, TRABAJANDO-PRODUCIENDO), PARA SER TÚ MISMO.Para el trabajo de construcción externa, el masón parte también de una evidencia que le demuestra cotidianamente su quehacer profesional: LA COORDINACIÓN DE LOS ESFUERZOS PARA EL FIN PRODUCTIVO COMÚN. La sociedad es pues una suma de aportes. Esto obliga a convenir, pactar, mediar, entenderse... en definitiva civilizarse. La dinámica del pillaje, del botín, del aprovechamiento del producto del otro o el abuso de la naturaleza no es admisible, desde esta perspectiva.2.- Finalidad educativa:Otro aspecto fundamental del compromiso masónico es el educativo. La cultura y el conocimiento son los únicos agentes capaces de liberar al individuo del determinismo de sus condicionamientos, incluso de aquellos que la propia cultura puede “ensemillar”. Por eso la Masonería se constituye en espacio docente para sus miembros, aplicando una pedagogía que le es propia y que denota un gran conocimiento de la naturaleza y la psicología humanas. Por eso también la Masonería es fundamentalmente TRADICIÓN, y tradición implica transmisión.Una finalidad fundamental de la masonería es educar a la persona y hacerla mejor, ofreciéndole elementos de reflexión, incitándola a la investigación, al estudio, a desarrollar su capacidad crítica y también proporcionándole escenarios de convivencia en los que tiene que poner a prueba sus virtudes humanas.3.- Finalidad ética:Otra idea fuerza que sintetiza un tercer aspecto del compromiso masónico dentro de nuestra tradición es la definición que damos de una logia como CENTRO DE LA UNIÓN.El origen de todas las persecuciones y desconfianzas que ha padecido la masonería, tanto por parte de la Iglesia como por parte de ciertas monarquías y de todos los regímenes totalitarios (Cuba es una excepción) es que se practica y se busca en las logias una convivencia fraternal y tolerante mutuamente enriquecedora entre diferentes sensibilidades y perspectivas, religiosas, políticas, étnicas, filosóficas, etc.Este objetivo de reunir lo disperso, de entendernos con el diferente, constituye la esencia misma del método masónico. Esto obliga a un continuo cuestionamiento de nuestros propios posicionamientos y buscar las claves éticas que permitan la mejor expresión de todos sin perder de vista el objetivo constructivo común. Hacer de la Logia el centro de unión entre personas que llegan de diferentes horizontes, culturales, sociales y religiosos que pueden, gracias a esta metáfora de la construcción compartida, conocerse y tratarse fraternalmente.Hay que decir que en esta finalidad se encuentra la verdadera piedra de toque del sistema. Convertirse en un espacio de REFLEXIÓN ETICA es la máxima aspiración que puede alimentar una logia y el mejor ejemplo de sociabilidad que pueda experimentar un masón.
Ascensión Tejerina
Ex Gran Maestre Gran Logia Simbólica Española

sábado, 16 de febrero de 2008

II Simposio internacional de historia de la masonería

El año pasado se celebró en Edimburgo, del 25 al 27 de mayo, el primer simposio internacional de historia de la masonería. La cita tuvo tal éxito que se repite este año, con la intención de convertirse en un evento anual que refleje los avances de la llamada “escuela auténtica”.
Hubo que esperar, efectivamente, a los años setenta del siglo pasado para que la historia de la masonería empezara a estudiarse con el rigor académico que se merece. Desde entonces, numerosas son las instituciones académicas que se consagran regularmente a esa labor. Así, patrocinan el evento:
-The Centre for Research into Freemasonry, University of Sheffield-Centre interdisciplinaire bordelais d’étude des lumières,Université de Bordeaux III-Centre national de la recherche scientifique, Paris IV, Sorbonne-The Interdisciplinary Research Group Freemasonry,Free University of Brussels
El II Simposio Internacional de Historia de la Masoneria (ICHM, en sus siglas inglesas) se celebrará en el soberbio Freemason´s hall de Edimburgo, y ya se ha abierto el plazo para presentar ponencias

1er. Premio Internacional de Ensayo Masónico Rosario de Acuña

Para celebrar su primer aniversario, el BLOG ARTE REAL, a convocado a sus lectores, sean masones o profanos, a la 1º EDICIÓN DEL PREMIO INTERNACIONAL DE ENSAYO MASÓNICO ROSARIO DE ACUÑA, que abordará, en esta ocasión, el problema de la mujer en masonería.
Problema que sólo es tal para los machistas, pero la inmensa mayoría de las Obediencias mundiales sigue pretendiendo que compartir trabajos con mujeres en pie de igualdad es contrario a los principios de la masonería.Los argumentos son tan pobres como el del ilustre H.·. MacKey, autor de la famosa Encyclopaedia of freemasonry, quien, para justificar dicho landmark, sólo alcanzaba a escribir que “es tan indiscutible que sería completamente superfluo aducir ningún argumento o autoridad en su apoyo”.
Hoy invitamos a nuestros lectores y nuestras lectoras a exponer, en una ensayo sobre el tema Argumentos contra la segregación sexual en masonería , los argumentos que pudieran convencer a las Grandes Logias que se niegan a asumir como natural -que no por ello obligatoria- la masonería mixta de que depongan su actitud retrógada y permitan que la masonería deje de ser, en este aspecto, una institución reaccionaria.
La extensión máxima de los trabajos será de cuatro folios a doble espacio y podrán enviarse a partir del 15 de febrero hasta el 28 de febrero a premiorosario@franc-masoneria.org.
El ensayo ganador del certamen, que se dará a conocer, junto con la composición del jurado, el día 14 de marzo de 2008, se publicará en ARTE REAL y en el diario ciudadano EL PENSAMIENTO, amén de dedicársele un programa en el podcast masónico DELTA.
También se traducirá al inglés, francés y alemán para su difusión entre los medios masónicos en Internet que colaboran con BLOG ARTE REAL, pudiendo éstos publicar dicha traducción si así lo desean.
El ganador o ganadora del premio recibirá, además, en su casa, un diploma y un ejemplar de EL CIMIENTO MIXTO EN MASONERÍA, de la historiadora Maria José Lacalzada de Mateo, un espléndido estudio de los inicios del Derecho Humano en España editado por la Fundación Maria Desraismes.

PASADO Y PRESENTE DE LA MASONERÍA EN CUBA


La masonería no es una organización política, aunque en ocasiones sus miembros fueron perseguidos por causas políticas. Tampoco es una secta religiosa, aunque sus adeptos confiesan una fe absoluta hacia sus principios. En el pasado la Iglesia Católica los hostilizó como a herejes y muchas monarquías los consideraban una amenaza fatal para sus coronas por su insistente vocación de oponerse a cualquier tiranía religiosa o política.
Sin embargo, todavía hoy, cuando la humanidad parece haber perdido su cordura y estar lista para la llegada del Armagedón, los masones se reúnen y trabajan regularmente con la esperanza de redimirla.
Pero, indudablemente, la masonería ya ha dejado atrás sus momentos más gloriosos, cuando los nombres de grandes literatos, músicos, y pensadores prestigiaban sus filas. Muy lejos ha quedado aquella época dorada en que Mozart escribía su cantata masónica El elogio a la amistad, inspirado en los ideales de la hermandad, o los revolucionarios del 89 francés gritaban por las calles de París el lema masón de Liberté, Egalité, Fraternité. Pero desde George Washington a Benito Juárez (sin olvidar a Walt Disney) es innegable la influencia social que ha tenido esta asociación fraternal en la historia moderna.
En Cuba la masonería también cuenta con un pasado ilustre, indisolublemente ligado a la formación misma de la nacionalidad y en sus filas militaron los hombres que luego lucharon por la independencia del país.
quizás muchos piensen que sus antiguos ritos y liturgias ya no se avienen con el mundo postmoderno y que, como institución que se propone alcanzar el mejoramiento de la sociedad, aunque sin propiciar cambios sociales, ya resulta obsoleta. Paradójicamente, luego de una declinación vertiginosa en las primeras décadas de la revolución, la masonería en la isla retorna por sus fueros y tiene ahora una membresía creciente, por lo que no resulta ocioso reflexionar sobre el papel de esta institución en la historia de la nación y su sorpresivo pero innegable resurgimiento en la actualidad.
El artículo primero, inciso I de la Constitución Masónica declara que "La masonería es la institución orgánica de la moralidad", la moral entendida como el respeto a sí mismo y a la sociedad en la que se asienta, y este criterio representa la aspiración a un estilo de vida por el que deben distinguirse los masones, no sólo dentro de la fraternidad, sino también en cualquier medio donde se encuentre.
Bosquejo histórico
Sobre el nacimiento de las fraternidades masónicas se ha especulado mucho. Algunos sostienen que la masonería data de 4 mil años A.N.E. y consideran como ilustre antecesor a Hiram-Abi, el maestro en artes constructivas que el Rey Tiro envió al bíblico Salomón para dirigir la edificación del templo consagrado a Yehová.
Otros le atribuyen un origen donde se amalgaman los preceptos druídicos, bardos y cristianos, leyendas y mitos germanos, mezclados con los misterios de Grecia y Egipto.
Pero la opinión más generalizada afirma que las sociedades masónicas descienden de las corporaciones de constructores de la Edad Media, y que estas a su vez posiblemente eran sucesoras de los colegios fundados por Numa Pompilio, segundo rey legendario de Roma, quién reinó de 714 a 671 A.N.E.
Como se sabe, el poderío económico alcanzado por la Iglesia durante el medioevo, sufragó la edificación de suntuosas basílicas de estilo gótico, como las catedrales de Estrasburgo, Colonia o París, donde estas hermandades de arquitectos y operarios, celosas guardianes del secreto constructivo, desplegaron todo su conocimiento y su arte. Pero aquellos gremios entraron en decadencia hacia el S XVII al disminuir la actividad constructiva y fue entonces que, para fortalecerse, comenzaron a permitir la entrada a personas ajenas al oficio. A los nuevos miembros se les llamó albañiles aceptados, y paulatinamente, la fraternidad de obreros verdaderos se trocó en fraternidad de obreros simbólicos.
En 1717 las cuatro logias de Londres, herederas de aquellos gremios medievales, constituyen la Gran Logia Inglesa, lo cual marca el nacimiento de la masonería moderna que se propagó rápidamente por toda Europa y alcanzó mayor fuerza a fines del siglo XVIII, fundamentalmente en Inglaterra, Alemania y Francia, donde muy pronto la palabra masón fue sinónimo de revolucionario: el emblema de honor enarbolado por los masones era la misma trilogía aclamada por los franceses que tomaron la Bastilla en 1789. Por si fuera poco, esa divisa también inspiró el alzamiento de los liberales españoles --entre los que se contaba un buen número de masones-- que aspiraban a regenerar la nación ibérica y restablecer el Código fundamental de Cádiz en 1820. Se llegó a tal punto que incluso hubo logias "republicanas" y "realistas" según sus tendencias.
Esta vertiente de la masonería, considerada irregular por su intromisión en asuntos políticos -y que según la ortodoxia masónica desvirtúa el verdadero objetivo de la organización y lejos de beneficiarla, la perjudica-, en un momento determinado tuvo una gran influencia sobre las sociedades secretas que se formaron en Cuba, donde fueron transmisores de las doctrinas que se ajustaban perfectamente a las ideas separatistas y los fines conspirativos de los criollos, ya en los albores del pasado siglo.
Primeras logias cubanas
Aunque desde finales del siglo XVIII existió en Cuba cierta actividad masónica, protagonizada por los emigrados franceses de Haití, no es hasta el siglo XIX que se funda la primera logia en la isla por un francés radicado en Santo Domingo, y nombrado Joseph Cerneau.
El Templo de las Virtudes Teologales No 103 se constituyó en La Habana, con carta patente de la Gran Logia de Pennsylvania, en el año 1804 de la Era Vulgar, y a éste le sigue la fundación de otras logias como L`Amitié y Benefique Concorde. A pesar de que Cerneau tuvo que marcharse rápidamente del país, acusado de instigador revolucionario, la masonería que él había inaugurado, se propagó con rapidez.
Fueron masones de ideas democráticas los que fomentaron la primera conjura para la emancipación del país, en 1809. Pero a la manera en que ocurren las cosas en las películas de capa y espada, la conspiración fue descubierta por la denuncia de un sacerdote que no tuvo escrúpulos en traicionar el secreto de confesión de una devota señora, temerosa por la vida de su esposo involucrado en los hechos. Uno de los conspiradores, el abogado Joaquín Infante, masón de ideas separatistas, llegó a elaborar incluso lo que se considera el primer Proyecto de Constitución para la futura República de Cuba, un documento que llevaba en su espíritu lo más avanzado de la ideas de la época, pero que no tuvo la suerte de cumplir su destino.
Así, a la persecución política se une también el decreto emitido en 1812 por el Consejo de Regencia de España e Indias, que declaró ilegítima la Orden Fraternal en las posesiones ultramarinas de la Metrópoli, y a partir de ese momento se considera la francmasonería como delito de estado.
Con el restablecimiento del régimen constitucional en España, comienza a reorganizarse la masonería cubana. En 1818 se crea en Cuba el primer cuerpo de Altos Grados, el Gran Consistorio del grado 32 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado fundado con patente francesa por Luis Juan Lorenzo de Clouet d'Obernay, y que reunió tres logias simbólicas que pasaron a trabajar por el sistema escocés.
El rito escocés antiguo y aceptado o escocismo es la llamada masonería de altos grados ya que partiendo del tercer grado de la masonería simbólica (maestro) llega hasta el 33. El organismo superior es el Supremo Consejo compuesto por los poseedores del grado 33 y que preside el gran comendador. Posee también otros cuerpos que reciben además del nombre distintivo, uno genérico que abarca a todos los de un mismo grado y cada grado es un sistema en sí con su cuerpo superior.
Dos años después, a partir de 5 logias simbólicas, se funda la Gran Logia Española del Rito de York, en torno a la cual se agruparon fundamentalmente los criollos. Más adelante, por sucesivas fusiones de ésta y otros cuerpos simbólicos se constituye una Gran Logia Soberana representativa de 66 logias, con lo que se da unidad e independencia al simbolismo, lo que también representa un acto de rebeldía hacia el Gran Oriente Nacional de España que pretendía ejercer su dominio sobre la masonería en la isla.
Según los estudiosos de estas sociedades la verdadera masonería es la simbólica, llamada también "pura" o "azul" y consta de tres grados que corresponden a aprendiz, compañero y maestro. A partir de aquí comienzan los ritos o sistemas que son una extensión, ya que se crearon con posterioridad. El organismo superior es la Gran Logia que preside el gran maestro y otros funcionarios. Allí están representadas las logias particulares por eso los masones argumentan que en este cuerpo existe una verdadera democracia.
Por otro lado, también se unifica el sistema de grados del Rito Escocés con la fusión del Gran Consistorio y el Grande Oriente Simbólico de la Isla de Cuba para crear el Grande Oriente Territorial Español Americano, al cual pertenecían distinguidas personalidades como oficiales del Ejército y la Armada española y comerciantes y hacendados de La Habana. Según algunos autores, tales preferencias demostradas por criollos y españoles, podría interpretarse como un reflejo de las tendencias separatistas e integristas que caracterizaban la sociedad de esa época.
Nuevas persecuciones
Tras la vuelta del absolutismo en España se agudizan las contradicciones colonia-metrópoli y vuelven a correr aires conspirativos que en muchos casos tienen una clara raigambre masónica.
Este fue el caso de la Conspiración de Rayos y Soles de Bolívar, encabezada por el habanero José Francisco Lemus y Escámez, coronel de los ejércitos colombianos, y que tenía la finalidad de fundar la República de Cubanacán. La mayoría de los implicados eran masones y la organización misma poseía una urdimbre y pensamiento basado en los ideales masónicos. El capitán general Francisco Dionisio Vives penetra la organización y los complicados son enjuiciados por conspiradores aunque no se mezcla la filiación masónica de los encartados. Según el propio Vives había en la isla en ese momento 12 mil masones.
En 1830 se abre una nueva causa, esta vez por infidencia y francmasonería, a los conspiradores de la Gran Legión del Aguila Negra. Al parecer con este proceso se cierra el primer gran ciclo de luchas por independizar a la isla y por organizar la masonería, pues en el año 1834 las logias se declaran ilícitas nuevamente y se pierde todo rastro de masonería organizada en Cuba. La corriente independentista labora en organizaciones secretas con cierto carácter masónico pero no son propiamente logias masónicas.
El padre de la masonería cubana
La reorganización masónica en la Metrópoli con la fundación del Grande Oriente Hespérico Reformado marca un resurgimiento de la masonería en Cuba con un carácter marcadamente español. Primero se crea en 1857 un Consejo de Caballeros Kadosh y luego este Cuerpo de la masonería de Altos Grados auspició la fundación de las logias simbólicas Fraternidad y Prudencia, aunque según la ortodoxia masónica esto constituye un error metodológico, que implica irregularidad de origen.
La regularidad en la masonería proviene del cumplimiento de ciertos requisitos para el funcionamiento de las logias. Entre ellos se encuentran la regularidad de origen --que está dada por el hecho de que la carta patente para su fundación provenga de una Gran Logia con autoridad para ello--, la creencia en un Ser Supremo, la independencia de la masonería de Altos Grados, la prohibición de discutir sobre política y religión, y la observancia de los Antiguos Límites que también constituyen reglas a respetar.
Más adelante se funda la logia San Andrés -que sí es regular por tener carta patente de la Gran Logia de Carolina del Sur- y cuyos miembros serían cubanos en su mayoría, incluidos sus altos funcionarios. Fraternidad, Prudencia y San Andrés se reúnen en 1859 para fundar la Gran Logia de Colón (1), bajo la orientación de Andrés Cassard, cubano de nacimiento aunque de origen francés, y que es considerado el padre de la masonería en la isla por su papel en la reanimación de la fraternidad.
Andrés Cassard también preconizaba una forma de potencia masónica en la que las cámaras simbólicas están subordinadas a los cuerpos escoceses, por lo que la Gran Logia se supeditó inmediatamente a los altos grados dominados por los españoles y los criollos españolizantes en su mayoría. Según algunos autores esta doble sujeción a que se ve sometido el simbolismo y sus miembros en calidad de cubanos, no es fortuito, sino sólo un reflejo de la situación del país.
A partir de este hecho se abre un período, que abarca una buena parte del siglo XIX, durante el cual la masonería simbólica pugna por independizarse del escocismo, lo que trajo como consecuencia divisiones internas e inestabilidad para ambas sociedades fraternales. Más, a pesar de esto, lo cierto es que durante todo este siglo la masonería cubana tiene un papel primordial en la difusión de las ideas más avanzadas de la época y en la formación de una conciencia nacional, e incluso, en la organización de las guerras de independencia que darían al traste con el régimen colonial.
Masonería e independencia
En 1862 el doctor Vicente Antonio de Castro funda el Gran Oriente de Cuba y las Antillas (GOCA), con el supuesto objetivo de regularizar la masonería.
Según el historiador Eduardo Torres Cuevas, las liturgias del grado 33 creadas por Vicente A. de Castro eran esencialmente socio-políticas y no sólo filantrópico-fraternales. Como consecuencia, en la década del 60 el GOCA se convierte en el transmisor de un "proyecto democrático, laico, republicano e independentista que encauzó y permitió darle dimensión a las preocupaciones de la juventud de su época" (2) y fue sumamente importante como preludio al estallido revolucionario del 68, en tanto le aportaría dos elementos notables: "una organización secreta que sirvió de nexo a quienes preparaban la insurrección" y "una propuesta armónicamente estructurada para la transformación de la sociedad colonial en una nueva e independiente" (3), ya que al redactar estas liturgias, su autor dejó claro que se trataba de un sistema de pedagogía social y su objetivo era formar hombres capaces de dar respuesta a los problemas sociales del país.
Y por eso se advierte al masón, ya desde el primer grado, que: "podría muy bien suceder que os encontréis en la ocasión de tener que pelear con las armas en la mano para defender la virtud, la inocencia o la patria, entonces será preciso no retroceder ni temblar" (4).
También son reveladores algunos de los principios contenidos en el grado 27 y que según Vicente Antonio de Castro, debía defender y hasta conquistar la masonería: soberanía del pueblo, libertad del trabajo, libertad religiosa, libertad de persona, soberanía de las naciones, derecho de reunión e igualdad social, entre otros.
Debido a las contradicciones que tenían que ver tanto con un problema metodológico de funcionamiento como con las propias tendencias políticas existentes en el país, la masonería regular se opone radicalmente a este cuerpo masónico y finalmente el Supremo Consejo de EE.UU. descalifica al GOCA por carecer de la debida autorización para su fundación y porque sus fines -según este Consejo- eran "enteramente políticos".
Pero ya la semilla estaba sembrada, pues las figuras más descollantes del 68 se iniciaron en el GOCA. Maceo pertenecía a él desde 1864, Agramonte y otros ilustres camagüeyanos se iniciaron en la logia Tínima No 16, y en Bayamo La Estrella Tropical No 19 agrupaba entre otros a Perucho Figueredo, Francisco Vicente Aguilera y Carlos Manuel de Céspedes, quien luego fundara bajo dispensa la logia Buena Fe, en Manzanillo, y cuya biblioteca se consideraba una de las más completas en Cuba en cuanto al tema de la masonería.
Cuando estos hombres van a la manigua y elaboran los documentos que darán a conocer los objetivos y proyección de sus acciones tienen como punto de referencia las ideas que ya se habían manejado en las liturgias del GOCA.
Al estallar la guerra del 68 aumenta la hostilidad de las autoridades políticas y religiosas hacia la masonería y, aunque la institución no puede considerarse como un todo homogéneo, debido a las contradicciones y escisiones que sufre en este momento, todo el cuerpo sufre las consecuencias de la persecución. Muchos masones son apresados y el Gran Maestro de la Gran Logia de Colón, José Andrés Puente Badell, es fusilado, así como otros hermanos, sin otro cargo que el delito de masonería, aunque es sintomático que ya en ese momento Andrés Puente se destacaba como defensor de la independencia del simbolismo con respecto al escocismo.
Como consecuencia de la persecución recesan por un tiempo los trabajos del Gran Oriente de Colón en ambas ramas, la simbólica y la filosófica, hasta que se emprende su reconstitución en 1871.
Durante la guerra
Se tiene referencia de que a pesar de las duras condiciones que imponía la guerra se fundaron logias llamadas militantes por ser constituidas en plena manigua: Tínima 16, Camagüey y La Independencia, esta última fundada por Céspedes en 1870.
Según testimonios, la logia Independencia funcionó por casi tres años, y siempre se buscó la forma de celebrar las tenidas respetando el ritual masónico como si estuvieran en el más suntuoso templo. Los útiles se transportaban en un mulo que llamaban "el masón" debido a sus funciones, hasta que durante una escaramuza el mulo cayó en manos enemigas. Pero esta logia no desapareció tanto por las condiciones adversas para su funcionamiento, como por las pugnas internas que dividía a los máximos dirigentes del 68 y que a la larga influyeron en el fracaso de la insurrección.
La persecución de las autoridades españolas a los masones más destacados en sus ideas independentistas llega a límites insospechados cuando antiguos miembros de la logia Buena Fe son juzgados por el delito de masonería y Céspedes resulta condenado en rebeldía, como Venerable Maestro de esta logia, a 11 años de prisión mayor, a pesar de que ya había muerto en 1873.
La masonería regular vuelve a organizarse en 1871 pues se reconstituye el Gran Oriente de Colón, que es reconocido por el Gran Oriente de España. A pesar de ello, en 1875 el representante de los grandes Orientes de América, Ramón Bru Lassús, declaró interrumpidas las relaciones oficiales e inmediatamente procedió a fundar logias en La Habana, invadiendo la jurisdicción y sin facultades para ello. Estableció los talleres Cuba Española, Unión Ibérica e Hijos de Covadonga, pretextando que con ello cortaba los recursos que el Gran Oriente de Colón enviaba ocultamente a los criollos que combatían contra la metrópoli. En ese mismo año queda resuelto este incidente, pues Bru es destituido de su cargo y se reanudan las relaciones. Se sospechan de su parte intenciones políticas y de lucro personal.
La Convención Masónica de Lausana celebrada en 1875, a la que asiste un representante por Cuba, tomó acuerdos importantes para el desarrollo de la masonería cubana. Uno sería el reconocimiento de la existencia regular y legítima del Supremo Consejo de Colón como potencia soberana e independiente, sin importar que la isla no lo fuera políticamente de España. En segundo término se hace constar en este Congreso que los Supremos Consejos estaban facultados para dejar de ejercer el mando en los tres grados simbólicos, lo que propicia cierta flexibilización en la actitud del escocismo y posibilita la firma de un Tratado de Amistad y Reconocimiento Mutuo de poderes y atribuciones, entre el Supremo Consejo de Colón y la Gran Logia Simbólica de Colón.
Pero este pacto no pondría fin a las divisiones, porque el 1 de agosto de 1876, como una respuesta del simbolismo a la actitud hegemonista del escocismo, se había fundado en el occidente del país la Gran Logia de la Isla de Cuba por Aurelio Almeida y González.
Para hacerse fuerte este nuevo cuerpo firma a su vez un pacto de respeto mutuo con los Orientes españoles. A pesar de ello, en 1878 los integrantes de la Gran Logia son acusados de ser desafectos al régimen español y se les exige que rindan cuentas de su actuación. La respuesta del gran maestro Gregorio González Amador y de Aurelio Almeida como gran secretario es valerosa, cuando les aclaran que ellos carecen de autoridad sobre la Gran Logia y, como consecuencia, a pocos días del Pacto del Zanjón, rompen relaciones con el Gran Oriente de España.
Durante el Pacto del Zanjón la masonería regular debía respetar al gobierno político de la nación. Sin embargo, en este período se fundó con elementos ferroviarios la logia Obreros de la Luz -entre cuyos miembros se encontraba Julio Sanguily -, la cual colaboró con la revolución portando documentos y mensajes para la preparación de la Guerra Chiquita y más tarde proporcionó ayuda a Calixto García para su salida del país. También con fines parecidos se crearon las logia Plus Ultra y Evolución, esta última aglutinadora de muchos de los inquietos jóvenes de la Acera del Louvre.
Es en esta época cuando se reestructura la masonería simbólica, pues tras sucesivas fusiones entre las Grandes Logias, en 1891 surge la Gran Logia de la Isla de Cuba como único y soberano organismo simbólico. Al año siguiente se logra también la integración de un único Supremo Consejo para regir la masonería de Altos Grados.
Logias en el exilio
En la emigración se constituyeron también núcleos fraternales que mucho aportaron a la causa de la independencia. En Cayo Hueso se funda la logia Félix Varela No 64 y más adelante la Francisco Vicente Aguilera, de la cual es electo V.M. el patriota Fernando Figueredo Socarrás. En Nueva York trabaja La Fraternidad No 387, a la que pertenecerían Benjamín J. Guerra y Gonzalo de Quesada y Aróstegui, tesorero y secretario, respectivamente, del Partido Revolucionario Cubano fundado por Martí, quien a su vez se había iniciado en España, desde muy joven, en la logia Armonía.
Con todos estos datos es de suponer que no sólo los tabaqueros fueran grandes colaboradores del empeño martiano, sino que los masones exiliados hayan constituido también un pilar importante en la preparación de la guerra necesaria.
Más adelante, cuando se decide el levantamiento de 1895, es Juan Gualberto Gómez, patriota y masón, a quien designa Martí para iniciar el alzamiento en Cuba y son ilustres patriotas y masones los firmantes del Manifiesto de Montecristi.
Al estallar la guerra el gobernador general prohibió las reuniones masónicas a pesar de que la Gran Logia se había declarado poco antes ajena a toda controversia política.
La bandera cubana y los símbolos masones
La bandera que hoy representa la nacionalidad cubana había ondeado por primera vez el 19 de mayo de 1850 en la bahía de Cárdenas, donde desembarcó Narciso López al mando de una expedición de 600 hombres. La empresa fracasó en sus objetivos pero López repetiría su intento, lo que finalmente le costaría la vida, pero su muerte consagraría la bandera que con tanto amor había creado.
Hoy es bastante conocido quien fue el autor del estandarte aunque es menos divulgada su génesis, inspirada en la simbología masónica.
Según testimonio de Cirilo Villaverde, a principios de 1849 acostumbraban a reunirse, en la casa del también masón y poeta Teurbe Tolón, varios cubanos partidarios de la causa separatista. En una de estas tertulias se comenzaron a manejar ideas para la elaboración del pabellón cubano. Narciso López propuso tres franjas azules en campo blanco, representativas de las tres regiones militares en que se dividía el país. Para el color rojo, según Villaverde (...) "López, que era francmasón, naturalmente optó por el triángulo equilátero" (5), que simboliza la grandeza del poder que asiste al Gran Arquitecto del Universo y cuyos lados iguales aluden a la divisa masónica de libertad, igualdad, fraternidad y a la división tripartita del poder democrático.
La estrella de cinco puntas significa la perfección del maestro masón: la fuerza, la belleza, la sabiduría, la virtud y la caridad. La bandera comprende además en su integración los tres números simbólicos. El tres (tres franjas azules) representa la armonía perfecta; el cinco, resultado de la suma de todas las franjas, significa el espíritu vivificador, que perpetúa la naturaleza; y el siete que se obtiene al sumar el triángulo y la estrella es un número considerado divino por los judíos y los griegos.
Como Antiguos Límites se conoce el conjunto de principios, costumbres y tradiciones que definen las obligaciones de un masón. Entre ellos se cuenta el secreto masónico -que se refiere al ritual y al conocimiento simbólico que adquieren los masones según van ganando grados-, y la integración por varones adultos que respeten la moral.
Masonería en la república
Al concluir el coloniaje español, la masonería cubana comienza una nueva etapa. Durante todo el período anterior ha debido luchar por definir los límites entre el escocismo y el simbolismo, se ha enfrentado a persecuciones políticas, y en no pocas oportunidades ha facilitado actividades conspirativas de los criollos y, sólo ahora, después de cuatro años de receso forzoso, pero favorecidos por las nuevas circunstancias, podrá ocuparse de poner orden en su propia casa y precisar su destino.
En la revista La Gran Logia del 1 del junio de 1900 aparece un artículo que, aunque limitado en sus objetivos, definiría la línea principal del trabajo que se proponen realizar para contribuir a la recuperación del país: "...La misión de la Masonería ha de ser puramente de consejo, su potencia directa no alcanza más que a sus miembros; su esfera de acción en la sociedad no puede ir, como auxiliar, más allá de la educación y la beneficencia..."
Aunque al reanudarse las labores masónicas, una de las mayores dificultades que debían resolver los afiliados era la falta de recursos, la institución se dedicó a crear condiciones decorosas para sus instalaciones y emprendió variadas obras que respondían a los intereses expuestos.
En 1917 los masones salvan de la quiebra al asilo de niños y ancianos La Misericordia que existe hasta hoy con el nombre de Hogar Nacional Masónico Llansó y más adelante asumen obras como el amparo a la Casa de Beneficencia de Matanzas y del Asilo para niños José María Casal, además de la creación del Auxilio Masónico, como una forma de ayudar a los familiares de masones fallecidos, que aún hoy subsiste.
Asimismo se crean diversas instituciones, como las Agrupaciones Masónicas, el Zapato Escolar y el Traje Masónico -ambas con el objetivo de ayudar a las escuelas públicas y a las familias de escasos recursos-, la Escuela Nacional Masónica, para niños huérfanos de padres masones, y la Universidad Masónica José Martí, todas como una forma de cooperar con la causa de la educación en el país.
También se organizó la Asociación de Jóvenes Esperanzas de la Fraternidad con el propósito de velar por el desarrollo moral, físico e intelectual de los jóvenes.
Desde el punto de vista organizativo es palpable la recuperación de la masonería cubana. La Gran Logia y el Supremo Consejo del grado 33 para la República de Cuba ratifican y amplían el Tratado de Amistad y Reconocimiento mutuo que existía entre ellos, y en 1947 quedaron definitivamente solucionadas algunas divisiones que debilitaban internamente ambos cuerpos.
En la década del cincuenta se construye el Gran Templo sede de la Gran Logia, donde radican hasta hoy dependencias tan importantes como el Museo Masónico --que atesora diversos objetos relacionados con la historia del país--, y la Biblioteca de la Gran Logia.
El prestigio y el reconocimiento social que alcanzó la masonería le posibilita aumentar su influencia en la vida del país. Así lo demuestra su intervención opositora al Proyecto de Reforma Educacional de 1956, que reclamaba la inclusión de la enseñanza religiosa en la educación oficial. En consecuencia con sus principios de libertad religiosa, los masones hicieron pública una declaración en defensa del laicismo y salieron airosos en su reclamo.
Pero hubo otras circunstancias que exigieron de los masones nuevas definiciones. Uno de estos momentos fue en 1933, cuando Lisardo Muñoz Sañudo, gran comendador, dirige una carta al presidente de la República Gerardo Machado donde le dice claramente que ya Cuba no lo quiere en este puesto y "Como cubano, como masón y como miembro de este Supremo Consejo" le pide que decline en otro ciudadano la dirección del país. Al negarse a esta petición, Machado es expulsado de la masonería y con esta actitud la institución demostraba que aunque sus leyes le prohiben inmiscuirse en política y oponerse al gobierno del país donde radica, sus raíces se sustentan en principios democráticos inalienables.
Una situación parecida vuelve a presentarse en 1956. A los pocos días del golpe de estado de Fulgencio Batista, los masones elaboraron un documento en el que se le proponía al sargento devenido general una fórmula para regularizar la situación a través de elecciones en las que no debían participar ninguno de los golpistas. La gestión fue infructuosa pero en repetidas ocasiones la masonería, sin transgredir sus leyes internas, hizo público su desacuerdo con la violencia que se entronizaba en el país y que, según el mensaje leído por el G. M. Piñeiro del Cueto, en la IV Conferencia Interamericana de la Masonería, ponía en peligro las instituciones republicanas.
A diferencia de lo sucedido en el pasado siglo, respetando su regularidad, la masonería no promovió conspiraciones desde su propio seno, aunque en reiteradas ocasiones hizo pública su preocupación por la situación interna y reclamó garantías ciudadanas para los opositores al régimen. También existen testimonios de la ayuda que, en forma clandestina, le proporcionó a perseguidos por causas políticas.
Masonería y revolución
Durante los primeros años la masonería respalda al nuevo gobierno y sus medidas revolucionarias, pero la radicalización del proceso trae como resultado que algunos de sus altos funcionarios abandonen el país. El exgran maestro J. J. Tarajano funda en Estados Unidos la Gran Logia de Cuba en el exilio, que fue reconocida en la Conferencia de Grandes Maestros celebrada en Washington.
Los masones cubanos proclaman que la Gran Logia con sede en La Habana es la única y verdadera representación de la masonería regular cubana y este hecho finalmente es reconocido en la V Conferencia de la Confederación Masónica Interamericana.
Al margen de este proceso la masonería continúa apoyando las medidas tomadas por el gobierno revolucionario a favor del pueblo, no obstante, en este período comienza para ella una etapa de decadencia. Disminuyeron sensiblemente sus recursos financieros y vieron limitadas muchas de sus gestiones filantrópicas de carácter privado, debido a los profundos cambios ocurridos en el país. A esto se suma el éxodo hacia el exterior de una parte de sus miembros, mientras que muy pocos jóvenes se interesaban por ingresar en la institución y preferían dedicarse por entero a un proceso que prometía cumplir con creces todo aquello que los masones han enarbolado siempre como su mayor divisa: Libertad, igualdad, fraternidad. De 34 mil miembros en 1959, la cifra se había reducido a 19.582 en 1981. Pero cuando parecía que el destino de la masonería en Cuba era languidecer calladamente hasta su total extinción, comienzan a registrarse signos de recuperación. A partir de 1982 se advierte un ligero crecimiento que ya no se detendrá hasta el presente, cuando su membresía asciende a más de 24 mil afiliados. Antiguos masones que permanecían "dormidos" retornan a las sesiones regulares y actualmente se encuentran pendientes de trámites y aprobación alrededor de 1.500 nuevas solicitudes de ingreso que corresponden en su mayoría a jóvenes, entre los que se cuenta un buen número de profesionales.
Este fenómeno no responde al azar y tiene causas bien definidas. En entrevista con el gran maestro de la Gran Logia de Cuba de A.L. y A.M., Eriberto Saborit Verdecia, este afirma que dicho crecimiento puede derivarse en gran medida de la apertura que en los últimos años ha mostrado la revolución hacia algunas instituciones no gubernamentales, de carácter religioso o no.
"Esta nueva postura disminuye el rechazo y la presión social que antes se manifestaba hacia los masones o personas que profesaban alguna creencia religiosa y ahora la gente limita mucho menos sus afiliaciones en uno u otro sentido".
También es posible pensar que tanto en el resurgir de la masonería --como en el de las diversas religiones que se profesan en el país- estén influyendo otros muchos y complejos factores que tienen su origen en la peculiar situación económica, social y moral que atraviesa el país.
Para el gran maestro, el Templo Masónico es "como un oasis de paz, amor y tolerancia, en cuyas puertas se dejan las malas pasiones. Ahora más que nunca puede hablarse de una verdadera hermandad dentro de la masonería, ya que la gente no viene a buscar nada material. Aquí no damos privilegios ni posición social. Todo lo que hacemos es luchar por mejorar lo que nos rodea".
El soberano gran comendador del Supremo Consejo del Grado 33, Jesús Armada Pena ya había formulado un criterio que completaba esta idea al decir para la revista La Gran Logia que en los templos se preservan valores morales y espirituales de la humanidad que en el "mundo profano" se han deteriorado un poco. Los que quieran ingresar a la institución deben ser hombres íntegros, dispuestos a ser consecuentes con esa línea de conducta, y a luchar por autoperfeccionarse.
Los masones están seguros de que, a pesar de sus antiguos ritos y con independencia del sistema social que exista en el país, la masonería no resulta anacrónica: por la ética de sus postulados, por su colectivismo y porque su finalidad de buscar la superación del hombre es inagotable. De ahí proviene su optimismo al valorar el futuro de la masonería en la isla, "...la institución que más elementos ha aportado a la independencia, la libertad, la cultura y el progreso de Cuba..." (6)
Notas
(1) La denominación "de Colón" alude al territorio descubierto por el gran almirante Cristóbal Colón.
(2) Torres-Cuevas, Eduardo, Antonio Maceo, las ideas que sostienen el arma. Editorial Ciencias Sociales. p. 29.
(3) Idem, p. 25.
(4) Idem, p.30.
(5) Ponte Domínguez, Francisco J. La masonería en la Independencia de Cuba. La Habana, 1954. p. 44.
(6) Acuerdo tomado por el Primer Congreso Nacional de Historia, celebrado en La Habana en 1942 que proclama a la masonería como la institución que más elementos ha aportado a la Independencia, la libertad, la cultura y el progreso de Cuba.
Vocabulario
Carta patente: La implantación de las logias en un país debe comenzar necesariamente por la tutela de una Gran Logia extranjera, normalmente de un país vecino. Al documento que hace oficial la autorización se le llama Carta patente. Una vez fundada la Gran Logia de ese país ella misma puede extender las cartas patentes de su jurisdicción.
Carta dispensa: Cuando el documento para fundar una nueva logia por razones determinadas lo entrega un Gran Maestro y no una Gran Logia, lo que requeriría mayores trámites.
GADU: Estas siglas corresponden a Gran Arquitecto del Universo y es el nombre con el que los masones se refieren a Dios.
Logia: Lugar donde se reúnen los masones.
Profanos: Que no son masones.
Templo: Logia. Referencia simbólica al Templo de Salomón.

Bibliografía
Fernández Callejas, Roger. Historia moderna de la Francmasonería en Cuba. La Habana, 1944.
Miranda Alvarez, Aurelio. Historia documentada de la masonería en Cuba. La Habana, 1933.
Ponte Domínguez, Francisco J. Historia de la masonería del Rito Escocés en Cuba. La Habana, 1961.
La masonería en la Independencia de Cuba. La Habana, 1954.
Reyna Dubois, Emilio Jorge. Apuntes para un centenario.
Santaella Blanco, Antonio. La Masonería en la Revolución Cubana.
Torres-Cuevas Eduardo. Antonio Maceo, las ideas que sostienen el arma. Editorial Ciencias Sociales.
Revista La Gran Logia, años 1899, 1900, enero 1966, agosto y octubre 1989, septiembre, octubre, noviembre y diciembre 1995, febrero 1996.
Revista Mundo Masónico, nros. Enero-Febrero 1959; Mayo-Abril 1959; Septiembre-Octubre 1961.

TRANSICIÓN DE LA FRANCMASONERIA DE LOS MISTERIOS A LA MASONERIA OPERATIVA


1.- LA DECLINACION DE LOS MISTERIOS EN LA EDAD MEDIA

Es bien sabido que los Masones Operativos de la Edad Media tenían su Leyenda, muy similar a la de los Masones Modernos y se relacionaba con el Templo de Salomón, acaso estos Arquitectos la inventaron o la obtuvieron de alguna vieja tradición, la respuesta es interesante

Con el triunfo del Cristianismo, los misterios de Baco, que conservaron los Colegios, fueron dejando su lugar a la forma Judía ya que esta no era incompatible con la Religión Cristiana. A medida que el Imperio Romano de Occidente era destruido por las invasiones de tribus germánicas, visigodos, hunos y los frutos de la civilización desaparecían, la Iglesia aumenta su influencia política y espiritual, hasta convertirse en el único poder organizado de Europa. En ese momento comienza la declinación de los Colegios Romanos, en su afán de preservar los misterios cada vez más perseguidos por la intolerancia religiosa, van ha convertirse al cristianismo, admitiendo a los monjes y sacerdotes como miembros de honor y patronos, y los emplearon activamente en la construcción de iglesias y monasterios, entonces va ha ocurrir un periodo de transición en el cual los Misterios van ha pasar de Especulativos a Operativos. Estos Masones Operativos no levantaron las sospechas de la Iglesia que los consideraba como hombres que prudentemente protegían los secretos de su oficio, de esta forma los secretos especulativos se fueron confundiendo con la terminología operativa hasta que la transición fue completa. Así fue como los Misterios Celosamente cubiertos por los Colegios sobrevivieron en forma más o menos reprimida en Francia, Italia e Inglaterra. Fue de estos grupos de donde ese originaron las Logias de Masones Confederados durante la Edad Media.

2.- LAS UNIONES COMACINAS.

Las enseñanzas de los Colegios pasaron a las Uniones Comacinas, quienes asimilaron estos Misterios Filosóficos y los adoptaron a su forma de organización, fue por su impulso que se efectuó un revivir de las logias existentes en Europa. Las Uniones Comacinas se originan de un colegio que se trasladó a la isla Comacina en el lago Como al norte de Italia, fue tal la superioridad en el arte de los albañiles y ladrilleros de ese lugar que recibieron el nombre de Magistri Comacini, y Arquitectos de todas partes acudían al colegio de Como para instruirse. A su genio creador se les debe el Arte Románico, ya que es muy probable que adaptaran el estilo de los Romanos con las exigencias de los Lombardos. La primera mención de los Maestros Comacinos ocurre en el código del Rey Lombardo Rothares en el año 643, en el cual ellos figuran como Maestros Masones con poder para hacer contratos de obras de construcción y dar empleo a trabajadores. Son mencionados en el Memoratorio del Rey Luitprand en el 713, cuando ellos recibieron los privilegios de freemen hombres libres del Estado Lombardo. Las Uniones Comacinas no solo heredaron el arte de la construcción de los Colegios Romanos, sino tambien sus Misterios secretos. Como dice H:. H. Ward: muestran marcadas analogías con nuestro moderno sistema masónico, estaban organizados en maestros y discípulos, bajo el mando de un Gran Maestre, sus sitios de trabajo era llamados Logias, tenían apretones de manos, palabras de pase y juramentos de secreto y fidelidad. Muchos de sus Maestros eran hombres de amplia cultura con profundos conocimientos del significado oculto de los ritos y ceremonias transmitidos entre ellos. Esta teoría derriva aquella que sostienen algunos escritores que la masonería fue introducida en Europa durante las Cruzadas, ya que la primera cruzada empezó en el año 1.065

3.- LA MASONERIA OPERATIVA

Hacia el s. V d.C, entre la destrucción de los templos de los antiguos dioses y el incendio de las bibliotecas por mano de los salvajes cristianos, unido al arraso por las invasiones de las tribus barbaras, cae el Imperio de Occidente. Los Misterios se tuvieron que retirar a un estado de inviolable secreto, vemos entonces una cantidad de corrientes de tradición transmitiéndose en secreto durante la Edad Media. Estas tradiciones se entrecruzaran durante siglos: los Misterios Mayores y Menores de Egipto y Judea, los Neoplatónicos Cristianos herederos de Pitágoras, las Tradiciones Herméticas, el Judaísmo Cabalístico, la Alta Magia de los Zoroastrianos, el Cristianismo de los Evangelios, y el Esoterismo Cristiano tratando de conservar el fuego sagrado en esa época de oscurantismo, guiados por la misma Logia Blanca, estimulando e inspirando a todos los que estaban dispuestos a recibir esta influencia, ese fue el autentico continuun de la Masonería.

Si bien es cierto, la antigua Masonería Operativa carecía de todo ritual esotérico u oculto, conservaba usos que se convirtieron en ritos a causa de su antigüedad. Es casi seguro que existiera una enseñanza esotérica entre los Maestros, solo transmisible por vía oral. La prueba está en la prohibición impuesta a los Compañeros, de modificar la forma de los útiles, sin duda se trata de mantener la identidad de la enseñanza oral practicada. Esta suposición se manifiesta en la continua alusión que hacen las antiguas Ordenanzas de las enseñanzas de Euclides, matemático griego que vivió 300 a.C, ahora bien como siempre se ha dicho, del estudio de los postulados de la Geometría Euclidiana de derivan tradicionalmente una filosofía y una metafísica, como lo ha establecido Matila Ghyka en su libro El Número de Oro. Un francmasón, que tenga nociones de Gnosis nacida de la geometría, sabrá trasponer la creencia religiosa exotérica a un nivel que se transformará en conocimiento metafísico, del que se desprenderá un esoterismo religioso. Y esto se transmite con gran facilidad.

Unos y otros, arquitectos, albañiles y obreros de otras especialidades relacionadas con la construcción, sometidos a las tiranías de los Monarcas y Señores Feudales, no encontraron otro medio para protegerse del poder absolutista que el de asociarse estrecha y fraternalmente, comprometiéndose a guardar el secreto de su asociación y primordialmente el de sus conocimientos del arte de construir. Una vez asociados , y a fin de mantenerse a salvo de las miradas y oídos indiscretos, tenían sus reuniones en pequeños edificios anexos que construían cerca del edificio principal en el que estaban trabajando. Por otra parte el arte de construir exigía el conocimiento extenso y complejo de las leyes de la geometría, la ciencia de los números, los cánones de la escultura y arquitectura, que entraban en la categoría de las llamadas Artes Libres las cuales exigían para la época amplios conocimientos técnicos. Fue así como las reuniones de esos Masones Operativos en esos edificios llamados Logias en italiano, palabra que aparece en el s.XII, Hütte en alemán, tenían como objeto cambiar impresiones sobre el trabajo y otras cuestiones que afectaran su vida profesional. Los miembros pertenecientes a esta Logias, por razones de su trabajo, debían trasladarse continuamente a diferentes ciudades por motivos de su trabajo de constructores de aquí nació la necesidad de ciertos símbolos, que les servía para comunicarse entre sí y para servirles de pasaporte profesional y cuyos secretos guardan celosamente, de manera que nadie se enterara de su verdadero significado. Su gobierno lo formaban un Maestro elegido por la Fraternidad, cada diez operarios estaban bajo la supervisión de un Vigilante

Todo ello no dependía de ritos complicados, se daba al intemperante una enseñanza exotérica, como se lanza una semilla al suelo, si era iniciable, sabía sacar de ella secretamente por su propio trabajo interior, la enseñanza que constituía su riqueza. Si no lo era se contentaba con ser un manual.

Cuando se estudia la Masonería Antigua se descubren dos ramas distintas entre sí por su designio y su carácter. La primera meramente práctica, es un arte útil que tiene como principal objetivo la protección y comodidad del hombre, y la satisfacción de sus necesidades físicas. La segunda es una ciencia profunda que se ocupa de la investigaciones acerca del alma y la vida futura, derivada del afán de la humanidad de saber algo mas sobre exterior fuera del plano terrestre. Como Masones nuestro pasado especulativo es noble y magnifico, pues somos en ese aspecto descendientes, en línea directa, de reyes, profetas y sacerdotes de la antigüedad, que han sido portadores de la Luz Oculta a los hombres. Pero también debemos estar orgullosos de nuestros ancestros Operativos, que tan fielmente protegieron la tradición en los días oscuros del medioevo. A ellos se les debe el Arte Románico, cuyo esplendor quedo plasmado en catedrales y monasterio construidos para gloria de Dios al servicio de su Iglesia. La eclosión muda y viviente de los símbolos que ornan la iglesia gótica visten y hacen explicable su complejo trazado. Este espacio simbólico se cubre de signos y signaturas por medio de la riqueza de su ornato, cifras como un espejo de la lengua divina, que se ofrece a la mirada del creyente, solicita el conocimiento del sabio y anima la fe del adepto. El esoterismo cristiano cristalizara en esta perspectiva inédita, en este libro colosal que es el templo, entre imágenes de piedra representativas del macrcosmos y el microcosmos representado por el hombre, donde este buscara la liberación y la salvación contenidas en la Biblia.

El clímax de la Masonería Operativa Medieval fue alcanzado, entre los siglos XI y XII, con el desarrollo de la Arquitectura Gótica. La devoción fue la gran característica de este periodo, hombres como San Bernardo, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, adelantaron su luz para iluminar a varias generaciones, Europa comienza a salir del oscurantismo. El s. XII había celebrado las bodas del arte, del genio humano inspirado por Dios y la naturaleza. El templo había sido restaurado en Cristiandad y numerosos símbolos permitían al hombre de deseo y fe descifrar sus secretos. Gracias a un conocimiento reconciliado con la Revelación, el hombre podía esperar a aprehender el macrocosmos y el microcosmos, retornar a las fuentes de la creación y comulgar con su Dios en la fuente de Juvencia.

Una catedral construida al estilo Gótico era, en si misma, un medio de instrucción simbólica para la gran masa de la población analfabeta, por medio de la riqueza de su ornato, su asombrosa gracia y delicadeza, la espléndida complejidad de su diseño que incluía una porción de la metafísica occidental, tuvo como misión levantar la devoción de las masas, esto es:

La nave central representaba la tierra morada del militante de la iglesia, la residencia de la humanidad encarnada. Hoy se diría represente el mundo físico,

El coro representaba el paraíso y el purgatorio, la morada del penitente de la iglesia, era el mundo de las almas que están por nacer o que tras la muerte esperan el juicio en la esferas astrales. Hoy se llamaría la psique.

La zona del altar representaba el cielo, la residencia de la iglesia triunfante, el mundo de los arcángeles. Hoy la llamarían el espíritu.

La divinidad estaba presente en la persona de Cristo, representado por el Santísimo Sacramento alojado en el sagrario, el algunas tradiciones la morada de la divinidad se llama el Mundo sin Fin.

Fuera del tiempo humano, el Arte Gótico gana la eternidad; el hombre construye bajo al mano de Dios que, por su parte mide: sabiduría, fuerza y belleza, dirán mas tarde los rituales masónicos, evocando los tres pilares que sostienen su templo, la casa de Dios recuerda la casa de la vida de los antiguos egipcios, bajo su techo se enseñan los misterios de la creación, los de la naturaleza y en fin los del hombre mismo. La Francmasonería Esotérica, mas tarde descifrará su propio alfabeto en el corazón de ese libro de piedra, donde se inscribió un ideal del cual el hombre y Dios son los soportes vivientes.

HISTORIA DE LA MASONERIA

Dejando a un lado muchos y muy antiguos antecedentes históricos de la masonería, oscuros e inconexos, señalaremos aquí que la masonería surgió de las corporaciones de obreros de la construcción en la Edad Media. Los canteros alemanes y los constructores ingleses de esos tiempos no constituían únicamente asociaciones de oficios (guildos), sino verdaderas hermandades en donde se enseñaba y ejercitaba una teoría secreta de sus respectivas artes y oficios. Muchos autores han probado que los masones no han inventado su liturgia y sus símbolos, y que tampoco los han copiado de otras sociedades secretas arcaicas, sino que les han sido trasmitidos, por sucesión directa, de las sociedades gremiales de que proceden.
Se pretende que la masonería es tan antigua que ya existía y se practicaba en las pirámides de Egipto, en los templos de la India, en las cavernas de los Esenios, en las criptas secretas de los Mayas, en la Academia de Pitágoras y en muchas otras sociedades iniciáticas de muy remota antigüedad. Las semejanzas, reales o imaginadas, con los ritos y ceremonias que se llevaban a cabo en esos remotos tiempos, demuestran que la masonería llena una íntima necesidad del espíritu humano, cual es la de buscar la superación personal y encauzar las potencialidades individuales hacia el bien común. No es pues, la lógica de las técnicas y métodos que son más eficaces para lograr la evolución interna en el hombre. Que estas técnicas no hayan variado grandemente en el curso de varios milenios no debe extrañarnos, ya que los antropólogos y etnólogos han demostrado que el hombre sigue siendo esencialmente semejante en sus manifestaciones mentales y afectivas desde que es hombre, a pesar de todas las modificaciones ambientales que ha logrado la civilización.
La masonería, en su forma actual, tomó cuerpo en Inglaterra a fines del siglo XVII. Con anterioridad, existían en Alemania, Francia e Italia las cofradías de constructores, o “masones”, en donde se enseñaban no solamente las artes y las ciencias que debía dominar un maestro constructor, sino que se impartían principios de moral y buena conducta, que garantizaran la armonía dentro de las corporaciones. Los lustros de duración de las monumentales obras que ejecutaban los “masones” (entre las cuales se cuentan las más preciadas joyas del estilo gótico) favorecían que se estableciesen relaciones muy estrechas entre los numerosos artistas y obreros, los cuales formaban verdaderos “equipos” bajo la dirección de sus grandes maestros arquitectos, que eran solicitados para ejecutar obras en ciudades distantes y en diferentes países. Natural es que, en sus viajes, buscasen la ayuda de otros miembros de su misma profesión, también agremiados en cofradías, y que asistiesen a las reuniones de sus “logias”. De esta necesidad de viajar y ser reconocidos y atendidos, como de las precauciones que cada agrupación debía tomar para no admitir entre sus miembros a un operario que fuese a romper la armonía por su mala conducta, o a explotar en su beneficio personal los conocimientos, técnicos que se impartían en las logias, surgieron los signos secretos de reconocimiento, la jerarquización en tres grados, con obligaciones y prerrogativas distintas, y el sigilo y discreción para realizar las reuniones de masones.
El nombre de francmasón, derivado de la palabra freemason, y que significa “masón libre”, se daba a los constructores que tenían libertad para contratar sus servicios con cualquier persona y en cualquier país, a diferencia de los que estaban al servicio exclusivo de algún noble, prelado eclesiástico o monarca. Estos últimos, desde luego, no precisaban de signos de reconocimiento, ni de todas las demás cosas que caracterizaban a las logias de masones.
Por la necesidad de viajar y de conocer diversos países y costumbres, los masones tuvieron contacto con distintas maneras de pensar y diferentes organizaciones políticas, lo cual les confirió un punto de vista excepcionalmente amplio hacia los problemas religiosos, filosóficos, económicos, sociales y políticos de su época. Hubieron de admitir, con igualdad de razas, y esto sentó las bases a los principios humanistas de la naciente Orden.
En los siglos X, XII y XIV, se emprendieron en Escocia e Inglaterra grandes obras, y para su realización se importaron constructores alemanes, quienes llevaron consigo los usos y costumbres de las logias alemanas. A su influjo, nacieron las logias escocesas e inglesas.
Hacia principios del siglo XVIII, la construcción había decaído grandemente y, consecuentemente, languidecían las logias de los masones operativos; entonces, en 1717, se constituyó Londres en una Gran Logia, bajo el patrocinio de un grupo de hombres de gran ilustración, que veían con pena la decadencia de las logias de constructores. Fue entonces cuando nació, propiamente, la masonería de nuestros tiempos, la cual ha conservado cuidadosamente el espíritu de las antiguas cofradías, sus principios constitucionales y los usos y costumbres tradicionales, apartándose de la construcción material. Admitió en sus filas a hombres de todos los oficios y condición social, a la vez que daba una interpretación elevada y filosófica a sus símbolos; así, la masonería adquirió un carácter más amplio, susceptible de extenderse por todo el mundo.
Al ser electo Jorge Payne para cargo de Gran Maestro, emprendió la meritoria tarea de reunir todos los preceptos existentes y formar una colección de 39 ordenanzas generales, que fueron revisadas por el Dr. James Anderson, teólogo e historiador, y sirvieron de base a la Constitución publicada en 1723, que es el primer fundamento legal de la masonería.
Prosperó, a partir de ese momento, la Orden, contando entre sus iniciados a distinguidos miembros de la nobleza y de la familia real de Inglaterra. Entre 1739 y 1772, surgieron ciertas desavenencias internas que dieron origen a su separación en dos ritos: el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito de York, o del Real Arco.
De Inglaterra, la nueva masonería se extendió rápidamente a otros países. En Francia apareció entre 1721 y 1732 y alcanzó un auge inusitado. Se formaron nuevos ritos y se crearon grados filosóficos, siendo ésta, al principio, una innovación mal recibida en los demás países, ya que infringía los Antiguos Límites que únicamente establecían los primeros tres grados.
La masonería francesa ha contado entre sus miembros a distinguidas personalidades, como Voltaire, Rousseau, Condorcet, Víctor Hugo, Gambetta, Herriot, Dantón, Marat, Alejandro Dumas, Napoleón Bonaparte, Emilio Zolá y muchos más. En las logias masónicas se gestó la Revolución Francesa, y de los principios masónicos se sirvieron los revolucionarios como bandera en la lucha contra la tiranía.
Entre los masones más distinguidos mencionamos a Federico el Grande de Prusia, Francisco I de Austria, Goethe, Mozart, Beethoven, Wagner, Benjamín Franklin, Jorge Washington, el Conde de Lafayette, Tomás Jefferson, Abraham Lincoln, Américo Vespucio, Leonardo de Vinci, Gral. Prim. Francisco Javier Mina, Emilio Castelar, Simón Bolívar, José Martí, Bernardo O’Higgins, José de San Martín, Antonio José de Sucre, José Ma. Morelos y Pavón, Ignacio Allende, Vicente Guerrero, Don Guadalupe Victoria, Agustín de Iturbide, Valentín Gómez Farías, Nicolás Bravo, Benito Juárez, Melchor Ocampo, Sebastián Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz, Ignacio M. Altamirano, Juan de Dios Peza, Amado Nervo, Ignacio Rarmírez, Alfredo Chavero, el Barón de Humboldt, Francisco I. Madero, José Ma. Pino Suárez y muchos otros más.
La masonería ha tenido en México un glorioso historial de gestas libertarias, y ella ha sido la inspiradora de nuestros movimientos políticos e ideológicos de mayor trascendencia. Sin temor a exagerar, podemos decir que los masones mexicanos dieron a nuestra patria la Independencia, las leyes de Reforma y la Revolución de 1910, y que siempre que ha sido necesario combatir por nuestra mexicanidad y por los derechos del hombre, han sido los primeros en ofrendar su pecho y su pensamiento en defensa de nuestra soberanía y libertad.
En la actualidad, en todos los países del mundo tiene raíces profundas las masonería y cuenta con mayor número de miembros que cualquier otra sociedad internacional de este tipo.
Las fuerzas renovadoras que han actuado dentro de ella, en nuestro país, la han modernizado y cohonestado con los adelantos de nuestro tiempo, y se observa una saludable tendencia a incorporar a sus técnicas y enseñanzas los descubrimientos más modernos de la ciencia.
De esta manera, la masonería evoluciona y se pone a tono con la época, para seguir siendo la fuente de donde brota la fuerza renovadora del pensamiento humano.